Los sistemas de salud están orientados más a la enfermedad que a los pacientes, de lo que resulta que aunque existe una gran  información, esta se limita a la gestión de las pautas de medicación, se le dice al paciente lo que tiene que hacer de forma paternalista, con poca o nula participación del enfermo que repercute en una frustración tanto de los profesionales sanitarios como de los pacientes al no obtenerse los resultados/objetivos.

Los modelos de gestión del paciente y la prevención de enfermedades deben evolucionar hacia el desarrollo de estrategias donde se sienta escuchado, intervenga en las decisiones y se comprometa frente al profesional a una transformación hacia su autogestión y autocuidado, en definitiva encaminarnos hacia uno de los modelos propugnados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) donde se defiende “la educación al paciente, pero no como la simple transmisión de conocimientos desde la agenda del profesional de salud, sino como un involucramiento activo…”, propiciando su empoderamiento y adherencia al tratamiento.

El paciente debe intervenir en las decisiones y comprometerse frente al profesional a una transformación hacia su autogestión y su autocuidado

 La Atención Primaria tiene un papel primordial de coordinación y líder asistencial de los servicios sanitarios en el empoderamiento del paciente. La Historia Clínica Electrónica ha sido un gran avance pero ¿dónde se recoge dentro de la Historia clínica la gestión de la enfermedad por el paciente, su empoderamiento? Hay que desarrollar nuevas estrategias que impulsen la autogestión, que según nos plantea Bennett serían 5 funciones específicas:

  • Proveer apoyo al automanejo de la enfermedad (información, enseñarles habilidades específicas, promover conductas saludables, impartirles habilidades de solución de problema, ayudarles con el impacto emocional de la enfermedad crónica, proveerles seguimiento regular y estimularlos a que sean participantes activos en sus cuidados)
  • Superar la brecha entre médico y paciente (el paciente entienda el plan de tratamiento y esté de acuerdo con este, que comprenda las prescripciones, adecuar el lenguaje médico al nivel cultural del paciente)
  • Ofrecer apoyo emocional
  • Ayudar al paciente a desplazarse o conducirse en el sistema de salud
  • Dar seguimiento al paciente y facilitarle confianza, familiaridad y disponibilidad.

Añadiríamos, además, dos puntos a lo declarado por Bennett para dirigirnos hacia Sanidad más colaborativa:

  • Ayudar a las familias y sus cuidadores en la gestión de la enfermedad
  • Reforzar el papel de la enfermería y del médico con el desarrollo de competencias de gestión emocional para el acompañamiento en el empoderamiento del paciente hacia paciente-activo.

Se puede ahorra por  cada Euro gastado en gestión emocional del paciente, cuatro en beneficios debido a la disminución de reingresos en urgencias. Sanidad Sostenible y colaborativa.

El gasto sanitario debido a la falta de adherencia a los planes de tratamiento se podría reducir, ya que en muchas ocasiones tiene una base conductual, mediante el empoderamiento del  paciente, construyendo confianza, compromiso y superar el pensamiento del personal sanitario centrado en la enfermedad para dar paso al pensamiento centrado en el paciente (patient centricity), pudiéndose ahorrar por cada Euro gastado en gestión emocional cuatro en beneficios debido a la disminución de reingresos en urgencias.

Categorías

Entradas recientes

CONTÁCTANOS

Aumenta tu empleabilidad.

Competitividad curricular en la Sanidad del Siglo XXI

  • Aumenta tu motivación y la de tus pacientes.
  • Reduce el coste por paciente.

Con esta nueva concepción de la sanidad conseguimos que el paciente sea un agente activo de su propia salud.